TRASHUMANCIA

La vida es movimiento. El caballo es movimiento.
Pacer para andar y andar para pacer.

Nuestro propósito es acompañar a los caballos y vertebrar el territorio con la Trashumancia para salvar los bosques de nuestro país.
Nos movemos con los caballos en su viaje del Pirineo al mar en otoño y del mar en el Pirineo a la primavera.
El Proyecto estructura las trashumancias de las manadas de caballos de la Fundación, con la recuperación de una práctica ancestral casi extinguida. Recorremos caminos trashumantes, hoy interrumpidos, olvidados, silenciados y rotos por carreteras, autovías, fábricas, municipios... la memoria de una manera de vivir, de comunicarse, de cooperar, un modelo de sostenibilidad, un legado cultural y de memoria histórica que vamos descubriendo, tirando de este hilo apasionante de la trashumancia.

Durante 5 o 6 meses el año, de mayo a noviembre, los caballos viven en pastos pirenaicos y de alta montaña, en noviembre nos movemos hacia tierras más cálidas donde los caballos pasan los meses de frío, paciendo de noviembre a mayo. 

Hacemos la Trashumancia de Caballos de Marina hacia el Parque del Garraf por el Camino Ganadero de Marina, pasando por Montserrat , y la Trashumancia por Caminos de Sal y por el Camino “dels Bonshomes” hacia el Alto Berguedà y cruzando el Cadí hacia el Alt Urgell.


Y así vamos conectando el territorio y desplazándonos por todo Cataluña donde sea que se abre la oportunidad de nuevos pastos.


Hemos sido pioneras y somos expertas en reconectar los caballos con el medio natural. Los caballos de la Fundación Miranda con la guía de Caballos Guiabosc Baridà, han sido los primeros al volver a recorrer el Camino Ganadero de Marina, después de 70 años sin que nadie pasara. Expertos, estudiosos, pastores heroicos y enamorados del territorio lo han ido recuperando piedra por piedra, huella a huella...un camino por donde no pasa nadie, pierde el sentido, deja de ser un camino... Con nuestro paso, ¡lo hemos devuelto a la vida!
 

El caballo es nómada
En invierno, cuando la hierba de alta montaña deja de crecer, hay que moverse hacia la tierra baja, para evitar que el caballo se quede parado esperando que el humano le facilite la comida que no encuentra a su alcance en su morada alpina. El respeto por sus necesidades y su naturaleza nos ha hecho buscar y gestionar espacios naturales con muchas hectáreas de montaña y bosque para garantizar que nuestras manadas puedan seguir paciendo en libertad durante todo el año, y que sean autosuficientes y sigan moviéndose durante el invierno.

La naturaleza ha diseñado el caballo como un ser preparado para sobrevivir en el medio natural, y si tiene grupo, pasto y agua, no necesita el humano para salir adelante.

Los caballos de la Fundación Miranda pacen libres todo el año, a la vez que mejoran el territorio, devolviendo salud y equilibrio a nuestros bosques, y constituyendo un agente de biodiversidad, y un factor muy potente de lucha contra los incendios. 

Trabajamos con la naturaleza y no en contra de esta, y por eso el manejo de las manadas se hace de la manera más sostenible, respetando los vínculos familiares y de amistad que establecen los caballos, y ahorrando el elevado y antiecológico coste de la compra y el transporte de hierba seca para suplementar su alimentación. En vez de esto facilitamos su movimiento y aseguramos sus pastos.
Custodia del territorio
En el Alt Urgell, con la trashumancia de los Caminos de Sal, hemos pacido y mejorado durante dos años el comunal de Ossera, pueblo de artesanos, por un acuerdo con el Ayuntamiento de La Vansa. De este modo los caballos han apoyado a la prevención de incendios.

También hemos apacentado durante dos años la Solana de la Montaña de Alinyà gracies a un acuerdo con la Fundación Cataluña La Pedrera. Las tierras subpacidas de Alinyà han reverdecido gracias a la presencia de estos grandes herbívoros.

En la Sede de verano de la Fundación en la Sierra de Catllaràs, Alto Berguedà, contamos con 103 hectáreas de un pasto muy rico de alta montaña.

En el Garraf, con la trashumancia de los Caballos de Marina, pacemos las 400 hectáreas de estepa mediterránea del Parque del Garraf a partir de un acuerdo con la Diputación de Barcelona. La presencia de estos grandes herbívoros, es de gran interés para especies protegidas como la tortuga mediterránea, que no puede prosperar en lugares donde la vegetación es demasiado densa, o como el águila perdicera que precisa espacios abiertos para poder cazar y alimentarse. Los caballos mantienen abiertos los espacios y mantienen el sotobosque en condiciones óptimas, en esta comarca con altísimo riesgo de incendio.

En el Garraf también disfrutamos de la cesión de 600 hectáreas, en acuerdo con propietarios privados. En total unas 1.000 hectáreas de estepa mediterránea con algunas áreas muy emboscadas, que los caballos han ido conquistando, sobre todo cuando su presencia se marida con la gestión forestal sostenible. Gracias a ellos se están descubriendo y recuperando antiguos pozos, hornos de cal, antiguas “feixes” o franjas de cultivo, veredas y atajos.

Las fincas que pacemos en el Garraf pertenecen casi todas al municipio amigo de Olivella, y una pequeña parte pertenece en Avinyonet del Penedès y Olesa de Bonesvalls.

Cuando hablamos de terreno seco como el del Garraf, donde el recurso alimentario o hídrico es más escaso o disperso, es necesario más espacio para un número inferior de caballos. Así garantizamos que los équidos pueden ingerir la cantidad de fibra vegetal digerible que les hace falta para mantenerse en plena forma. Esta condición los obliga a moverse más que en zonas de pasto rico donde la comida está por todas partes como en una gran alfombra comestible, y el movimiento favorece su salud. Los terrenos más secos o de roca calcárea, también contribuyen positivamente al desgaste y fortalecimiento de los cascos, reduciendo la necesidad de intervención para su mantenimiento.

Hemos visto como el caballo, animal cien por cien herbívoro, se adapta perfectamente a la vegetación más pobre y poco proteica del litoral, y como se adapta también a las estancias en pastos estivales muy ricos.

Por un acuerdo firmado con el Ayuntamiento de Avinyó, pacemos 70 hectáreas en aprovechamiento temporal del pasto municipal en la Font de La Rovirassa.

Disfrutamos de un pasto de 500 hectáreas a los pies de la montaña de Montserrat, por gentileza de la Familia Súnico. En esta finca tenemos en fase de desarrollo un proyecto de pasto permanente para un grupito de équidos, y un espacio de aprovechamiento temporal en Trashumancia.

Recientemente, el Proyecto Equilibro Francia, nos ha invitado a pasar dos meses de verano a las 2.000 hectáreas de pasto que gestiona en la Cerdaña Francesa.

En total, más de 3.500 hectáreas de pastos parar 50 caballos durante todo el año. 
Recuperamos el patrimonio histórico, natural y cultural
 
Desde la Fundación Miranda trabajamos para generar con este movimiento, la práctica ancestral de la Trashumancia, una experiencia única para las personas que nos quieran acompañar.

La trashumancia también genera valor en el territorio, a las personas y a las instituciones que acogen los caballos (alojamientos, restaurantes, tejados amigos, municipios, artesanos…), puesto que se convierte en un acontecimiento  y un reclamo para la afluencia de personas y de turismo.

Hemos recuperado antiguos caminos, atajos e itinerarios perdidos que conectan poblaciones y montañas. El paso de los caballos los mantiene abiertos. Es el caso del camino que va del Molino de Fórnols a Ossera, de Ossera al collado de Ares para ir  Alinyà, o del Camino ganadero de Marina que va del Pirineo al Garraf. 

Caminos de “Els Bonshomes y trementinaires,” de antiguas trashumancias, caminos llenos de historia que conectan naturaleza y cultura, territorio, caballos, bosques y personas.
Instituciones y personas implicadas en la Trashumancia de los caballos de la Fundación
 

Ayuntamientos y municipios Amigos de la Trashumancia: 

Olivella, Avinyonet del Penendès, Sant Cugat Sesgarrigues, Sant Quintí de Mediona, Hostalets de Pierola, Avinyó, Castellgalí, Vilanova i La Geltrú, Santa Margarida i Els Monjos, Canyelles.

Instituciones:

Diputació de Barcelona, Parc del Garraf, Garraf Coopera, ADF Olivella, ADF Sant Pere de Ribes, ADF El Bruc, ADF Penedès Garraf, Associació Camí Ramader de Marina, Fundació Catalunya La Pedrera, Camí dels Bonshomes, Turisme del Berguedà, Mossos d'esquadra.

Tejados amigos:

Pere Garet (La Font Sostenible), Família Súnico (Montserrat), Cooperativa La Passada.

Alojamiento Amigos de la Transhumancia: 

Refugi Puigcercós, Món Sant Benet, Alberg Cal Gras d’Avinyó.

Personas:

Equipo de voluntarios de la Fundació Miranda.

Dirección del proyecto:

Rosa Galindo y Marc Giró.

Guia a caballo:

Cavalls Guiabosc Baridà.

Carles Lluch, Joan Rovira, Alfons d'Ossera y Roser Gómez, gracias por abrir camino.

Gracias Aigua Films por explicar nuestra historia y la del territorio grabando imágenes de nuestra primera bajada hacia el mar.

 

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