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KIPPUR

Vida y Movimiento

Con solo cuatro meses de vida, lo iban a sacrificar porque se hizo una fisura a la cresta ilíaca. 

Destetado y separado prematuramente de su madre, lo acogimos y alimentamos hasta que lo pudo hacer por sí mismo y después de unos meses en un cercado pequeño para que su cadera se recuperara, empezó su integración en una manada de la Fundación.

Ahora, después de 10 años, Kippur tiene una vida en libertad y en plenitud con su familia de yeguas y potros. Contra todo pronóstico, trota, galopa...

Le hicimos la vasectomía y por eso conserva la conducta natural de semental.
Un caballo centrado y sereno. Muy tranquilo y sociable también con las personas.